Foto: Virginio Urbina

Pue’ Que Me Rajara

¿Que vaya yo a verla…? ¡Ni manque esté loco!
¡Antes qu’ir a verla, primero me matan!
Pa mí, como muerta;
a mí no m’importa qu’esté güena o mala;
yo no tenga culpa de lo que le pasa.

Y… mira, mi cuate, por lo que más queras,
no güelvas a hablarme d’esa desgraciada;
ni quero oir su nombre,
ni quero, ya d’ella saber ni palabra.

Tú sabes, mi hermano, que yo la quería con todita mi alma;
harto a ti te costa qui a naide en el mundo, crioque ni a mi madre,
¡ni a mi madre santa he querido tanto como a aquella ingrata…!
¿Pa’ quén trabajando me pasaba el día…? ¿Pa’quén era todo lo que yo ganaba…?
¿Pa’quén mi cariño…? ¿Pa’quén mi constancia…?

Y aluego… ¿pa’ qué? Dimpués de todo eso, ya vites, manito, cómo jue la paga…
Dendi antes, mucho antes qu’ella se largara,
yo vide clarito que ya mi cariño no le daba di ala;
yo vide clarito qu’estaba a desgusto; ya no era la mesma mujer de su casa;
ya era sólo el lujo lo que le cuadraba… Y como soy probe,
y pa’ ella era poco lo que yo ganaba, no quiso la indina seguir siendo honrada,
s’echó pa’ la calle… se tiró a la vida… y jue una de tantas…

Y ora ‘qui han pasado dos años de qui anda
rodando y rodando mesmamente como si juera hilacha;
ora qu’está probe; ora qu’está mala;
ora que no tiene quen si ocupe d’ella,
ni quén se priocupe de lo que le pasa;
ora que ricuerda que cuando era güena nada le faltaba,
ora es cuando quiere que yo la perdone
y que vaya a verla, pero… ¡qué esperanzas!

¡Antes qu’ir a verla primero me matan!

Pero, oye, manito… aguárdati un pelo;
hazme una valona antes que te vayas; di ai sobre la mesa agarra esos jierros,
son los de mi raya.
Llévaselos todos… llévaselos luego.
No vaya a ser cosa de que li hagan falta…
Pero eso sí; júrame que no has de decirle de mí una palabra…
No quero que sepa que mi ocupo d’ella,
No quero que sepa ni quén se los manda,
porque, si si alivia, pue’ ser qui algún día,
la muy atascada, si alcanzara el punto de venir a verme
pa’ darme las gracias, y si viene a verme y en sus ojos prietos
-más prietos que su alma-, deviso que bulle siquera una lágrima,
pue’ que me ricuerde de cuando la quise con todita mi alma;
pue’ que me ricuerde que sólo vivía resollando el aire qu’ella resollaba;
pue’ ser que de nuevo me buiga esta cháchara,
y manque he jurado que nada ni naide,
por nada del mundo, mi hará perdonarla,
si ansina sucede… si ansina ricuerdo…
si miro en sus ojos siquera una lágrima…
antonces, mi cuate… ¿pa’ qué he d’engañarte?
Manque soy muy hombre… ¡pue’ que me rajara!

-Carlos Rivas Larrauri

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Versión porno del poema Número 15 de Pablo Neruda

Gambling Jane

Me gustas cuando besas porque estás como pirada,
con los ojos en blanco y tu cara de ida,
parece que se te hubiera olvidado la pastilla
y parece que un dedo te cerrara la herida.

Como todo el deseo está lleno de mi ansia,
con tu lengua sigilosa, llenas el ansia mía.
Larva incompleta te pareces a mi ansia
y te pareces a la palabra ninfomanía.

Me gusta cuando lames y estás como a tu rollo
y estás como frotándote y emitiendo un murmullo.
Y no me oyes ni de lejos y mi mano no te alcanza:
déjame que me corra con el gemido tuyo.

Déjame que te bese también con estos labios,
rojos como una sangre, frescos como una fuente.
Eres como la noche licuada y oscura,
tu grito es de astro, tan salvaje y ardiente.

Me gusta cuando te corres porque estás como vencida,
pálida y piadosa como si hubieras muerto.
Un roce entonces, un susurro bastan.
Y estoy caliente, caliente porque no sea cierto.

-Diana J. Torres


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